Natacion.
Ya sabes que no importa cuántos largos haces hoy en la piscina. Lo bien que recorres las líneas en silencio con el lápiz de tu cuerpo. 15, 30, 54 no importa. Nadie te está escuchando mientras sumerges rítmica y armónica tu cabeza en la piscina abrazando el silencio. Cuando nadas todo fluye dominado por tus brazos. Tu lengua sólo sirve para escupir silencios. Muda eres hermosa y tu pelo deja estelas sobre los versos del agua sin ahogarse en el encabalgamiento en las orillas. Te gusta la ágil voltereta con la que evitas parar el fluido de tu cuerpo en la corriente. La piscina es sorda pero sabe escuchar. Disfruta del agua acariciando la tersa soledad de tu cuerpo tenso de gozo marino. Pero las palabras son anémonas que guiñan sus ojos al decirlas. Tus dedos las ahogan si intentas hablarles con tus besos. Nadie percibe la caligrafía oculta entre las aguas atrapada entre las rayas de los celestes azulejos. ...