Elige un tema que te interese. Te resultará mucho más sencillo buscar información sobre algo que te llame la atención. 2 Enfatiza un solo aspecto del tema que quieres desarrollar. Es opcional, pero así evitarás tener algo muy extenso y caer en el error de omitir detalles importantes. Asegúrate de tener en cuenta el objetivo principal. Identifica los subtemas del estudio. 3 Empieza la recolección del material informativo. Una vez que has recortado el tema para el análisis de un aspecto específico, comienza a buscar la información necesaria, como bibliografía, artículos, documentos previos a tu investigación, etc. 4 Organiza tus fuentes de información. Es importante que mantengas un orden sobre la información que vas obteniendo. Puedes hacerlo mediante el método del fichaje. Este método consiste en realizar pequeñas fichas donde especifiques el autor del documento, la fecha de edición, el tema central que lo relaciona con tu tema...